Sí puedo abrirte algo más que las piernas: mi alma y mi corazón. Aquí los tienes para que los hagas pedazos. Querías entrar en este espacio, ¿verdad? Entra, pero ya no hagas más destrozos...


Sunday, 6 December 2015

La culpa es mía

Sigo sucumbiendo ante ti, me vuelvo un ser sin voluntad en cuanto sé de ti.
Pero mi corazón se emociona al saber que una migaja caerá de tu mesa y me la darás por un instante, y salto de dicha por tenerte a mi lado un par de minutos que sé que luego me dolerán por no haber podido detenerlos. 
Me conformo con un fugaz encuentro pues al final de mis días, no estarás a mi lado como anhelé. Siento tanta felicidad de verte apenas lo que dura un suspiro, que lo que me prometo lo olvido y el ciclo se repite nuevamente.
La culpa es mía por no decidir por mí, porque aún sabiendo que el destino seguirá siendo el mismo, sigue caminando por el camino de sombra que me lleva a ti.
La culpa no es del cerdo si no de quien lo alimenta. Permití que el ego creciera y formara un monstruo lleno de vanidad que goza con dominarme.
La culpa es mía por ceder ante tus ojos y tu boca pisoteando la razón y la cordura.
Me olvidé de mí misma para vivir un consuelo de tontos y la agonía de una muerte que vivo desde que llegaste a mi vida.
Debo cerrar los ojos, cubrir mis oídos y amarrarme el corazón para no seguir lanzando perlas a quien no hará de ellas una obra maestra, no las nota ni le importa la melodía que puede hacer con ellas.
Muero cada día en una batalla interminable en la que la única devastada soy yo, porque aún sabiendo quién eras, cometí el más imperdonable error al tan siquiera mirarte.

Pero ganaré y tú querrás seguir en el juego, mientras yo desde lejos te miraré con una sonrisa diciendo: "Ya no formas parte de mis pensamientos"...

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